Acabas de llegar a Beijing: 12 horas de vuelo y cinco de espera en el aeropuerto de Amsterdam. Has dormido durante el camino, aunque ya llevas despierto más de tres horas. Has visto los pliegues de la tierra sobre el desierto del Gobi y has comprobado cómo, mientras te acercabas a la capital, una bruma cada vez más densa iba cubriendo el paisaje. Estás cansado, pero atento al más mínimo detalle. Has venido a China para empaparte de su cultura. Mantienes los ojos bien abiertos. El aeropuerto es amplio y moderno, las empleadas de inmigración son inusualmente amables, no ponen trabas; de hecho, ni siquiera hablan: te limitas a leer en un cartel lo que se espera que hagas, y lo haces. Esto te decepciona, pues ya deseabas practicar las dos palabras que conoces en mandarín. Querías lanzarte a una conversación cualquiera, por pobre que fuera. Tendrá que esperar. Todo parece limpio. Unos carteles en inglés advierten la presencia de unos enormes escáneres de temperatura. Van controlando a la gente mientras avanza por un pasillo. Parece que hay miedo a la gripe A, como en todas partes. Muchos de los trabajadores del aeropuerto llevan una mascarilla sanitaria. Te sorprende, por primera vez, la abundancia de empleados. Hay gente de uniforme por todas partes, si bien no siempre está claro a qué se dedican exactamente. Y eso es sólo el principio, días más tarde descubrirás que no sólo es posible, sino habitual, que haya más camareros que clientes en un restaurante, y que aún así todo sea un caos… Pero centrémonos en el ahora, en tu llegada a la capital de China, el país de Confucio y la cuna del Yin y el Yang. Te habían hablado mucho de esto, te habían dicho que China sería la potencia de este siglo, lo habías leído en innumerables artículos y ensayos; tus amigos, aquellos que habían viajado por aquí, te comentaban que la gente busca, ante todo, el dinero, que no queda nada del Yin ni del Yang; que China es un vasto experimento comercial yermo de toda cultura: el legado supremo del capitalismo a la humanidad. No te lo habías creído del todo. Tienes ciertos prejuicios. Crees que el mochilero está, por sistema, más a gusto en culturas ajenas que en la propia y que, por tanto, no juzga con sobriedad hasta qué punto las tradiciones subyugan a las personas. Aún así, te decías, si el río corre, agua lleva. Has conocido otros países pobres. Sabes que, delante del rico, se avergüenzan de su pobreza y menosprecian su cultura. Pero China debe de ser diferente, te dices. Sin embargo, estás leyendo literatura china, libros que hablan de la Revolución Cultural (1966-1976), y sabes que aquello fue duro. Quieres citar a los autores que estás leyendo, pero lo evitas. Escribirás más sobre el tema. Basta con que digas que fue una psicosis colectiva, un maremoto criminal de masas que eliminó a la mayor parte de los profesores y artistas del país y dividió por 50 el número de estudiantes universitarios en toda China.
¿Qué parte de la cultura consiguió sobrevivir y cómo? Esa pregunta te acucia. ¿Habrá un sentimiento de culpa entre los supervivientes? Quieres saber a toda costa más sobre eso. Le vas a preguntar a la gente. Tal vez por eso estás escribiendo un blog y tal vez por eso lo has titulado el ‘Este es Rojo’, pues así se llama la canción que los millones de niños de China debían cantar durante la Revolución Cultural, al entrar en la escuela: “El este es rojo / El sol se levanta / China ha visto nacer a Mao Zedong / Él obra por la felicidad del pueblo / ¡Hurra! Él es la gran estrella que salvará al pueblo […]” Tal vez por eso estás recordando tus primeros pasos en esta ciudad, mientras bebes una cerveza en casa y escribes. ¿Es que has recorrido la vida durante 28 años para sentarte a escribir sobre un país exótico a miles de kilómetros de la gente que quieres? Por inverosímil que parezca, la frase cobra cierto sentido mientras el negro se impone sobre el blanco en la pantalla del ordenador. Te apasiona la magia de la escritura. La experiencia humana con mayúsculas relatada con las 28 letras del abecedario como única herramienta… Miras el aeropuerto. Es el aeropuerto de un país próspero. Está limpio como una patena. El escaparate de China ante el mundo: no puede ser de otro modo. Pronto descubrirás que el sueño de la prosperidad es omnipresente, que no es un simple maquillaje con el que engalanarse ante el extranjero. Pero aún no lo sabes. Estás esperando que aparezca la maleta sobre la cinta de equipajes. Acabas de conocer a la gente simpática que viaja contigo. Te has reído mucho. Se trata de un nuevo principio y hacía mucho tiempo que no tenías un nuevo principio. Piensas que es cojonudo poder empezar de nuevo. Piensas esto y te diriges al lavabo. De nuevo, todo impecable, hay un pasillo ancho, diez urinales alineados, otros tantos lavabos… y de pronto, lo ves. Ahí enfrente hay un tipo vestido en traje de chaqueta, está leyendo el periódico y no consigues distinguir su cara. Sin embargo, ves que está sentado con los pantalones bajados encima de un wáter y percibes que realmente está haciendo lo que parece que está haciendo, enfrente de ti, porque ha prescindido de la puerta que el Gobierno ha puesto en los servicios del aeropuerto para tranquilidad de los pudorosos extranjeros. Es un ejecutivo chino que caga a la vieja usanza, al aire, sin tapujos. Sólo han pasado 20 minutos desde que aterrizaste, pero intuyes que esta imagen habla más allá de lo evidente…
El aterrizaje
20 10 2009
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Este cuento tan amplio en pensamientos y sueños cuanto corto en tiempo de ambientación, es el modo mejor que tu floreciente imaginación podía inventar para empezar este nuevo cuarto de vida que es “China por Diego”. Se nota toda la intensidad de tu almo en frente a la nueva aventura que has decidido vivir. Se nota que en este momento de tu vida solo un país tan diferente y grande de historia y contradicciones podía darte un teatro digno de tus aspiraciones. Se nota también el miedo que siempre acompaña la vida cuando es verdadera, pero no podías esconder la fuerza de tu gana a descubrir y vivir intensamente que de este miedo se sirve para dar un valor aun mas grande a todo lo que haces. La pasión tuya por la escritura, y el arte que ya tienes en escribir, te ayudan a transmitir todo esto de una forma muy directa y fuerte a los que se quedan a miles de kilómetros de tu nueva vida. Ellos esperan poder participar a tu experiencia por medio de este cuento y se alegran al sentir ya que va a ser muy rico de emociones. Entonces tu también sabes que no estas haciendo nada solo. Pero si sabes que eres el capitán de esta descubierta y los que te siguen confían en ti y están emocionado porque esto significa poder vivir la China con los ojos ricos de luz.
Grande Diego…seguiré con mucha atención tu blog, espero q disfrutes de la experiencia y aprendas mucho chino. In Xiaoning we trust!!!!
“…tus amigos te comentaban que la gente busca, ante todo, el dinero, que no queda nada del Yin ni del Yang; que China es un vasto experimento comercial yermo de toda cultura: el legado supremo del capitalismo a la humanidad. No te lo habías creído del todo.”
Sigue sin creértelo dieguito… y no caigas en la tentación de culpar a los chinos por querer una vida mejor para sus familias… por querer, incluso, vivir como nosotros.
Es una actitud muy occidental… la del que se va de vacaciones un mes al año, y deja atrás una casa, dos coches, tres teles y un iPod… cuando llega a su destino lo que quiere es ver a un niño semidesnudo sonriendo encima de una vaca… aunque luego, por la noche, el niño duerma en el mismo establo que la vaca… eso ya importa menos, el viajero ya no está allí, él ya tiene su foto, tiene encanto, no hay materialismo en la imagen ni en su recuerdo…
A los chinos, durante 60 años, un partido Comunista (recuérdaselo al que te dijo lo de ‘el legado supremo del capitalismo’) les prohibió casi hasta respirar… ahora, al menos, les dejan enriquecerse un poco y buscar una oportunidad mejor para los suyos… no les señalemos con el dedo por eso… no es justo, aunque nuestras fotos pierdan encanto… ellos también tienen derecho a vender su alma por un iPod…
un abrazo crack… este primer ‘post’ anticipa lo que será un gran ‘blog’… lo seguiré cada semana… cuídate
Seguiré con expectación cuanto escribas en este blog, a ver si consigues sacudir de mi cabeza la chinofobia que estoy desarrollando. Si China tiene un lado realmente interesante, es decir, detalles sobre la vida en China que superen las apelaciones a la posmodernidad y al frío y deshumanizado progreso que practican, seguro que lo leeré aquí.
Jose
Diego,
je ne te savais pas à Pekin. Je vois que tu as repris tes pérégrinations. Chassez le naturel, il revient au galop.
Je comprends si bien cette émotion d’un nouveau départ! Rien de tel que le dépaysement pour avoir l’impression de pouvoir tout changer. Je t’envie de vivre à nouveau ce bouleversement!
Je lirai ton blog attentivement. Ce premier écrit laisse entrevoir combien l’expérience sera enrichissante pour toi comme pour tes lecteurs.
A bientôt
Gaëlle
Dieguito!
Por fin llegó tu blog! Luego te enlazo para tenerte controlado
Un abrazo desde el puerto fragante!
Espléndido Diego. Creo que sería muy difícil encontrar un narrador mejor para cada momento y experiencia que China ofrece. Eres un gran observador y, en el más positivo de los sentidos , analista; todo esto desde un punto de vista poderosamente abierto, inocente y documentado.
Me va a gustar aprender sobre China leyéndote, aunque esos textos tengan que recorrer km primero, merecerá la pena, así que no dejes de hacerlo. Creo que me llevaré una opinión, por tanto personal, muy cercana a la realidad, a la mejor de las realidades, vista por un extranjero curtido. Y creo que me gustará. de hecho ya me ha gustado. Espléndido Diego.
Diego!!
Me alegro de que estés disfrutando ya de tu destino. Ten por seguro que me encantará seguir tu blog (la primera entrada me ha molado mucho). ¿Es cierto que la China del ying y el yang ha desaparecido, o si sigue existiendo en ciertos sectores de la sociedad? Lo dicho, seguiré tus evoluciones con sumo interés, pequeño saltamontes
1 abrazo
Muy buenas Diego:
A ver con qué cara nos ponemos ahora el resto a escribir nuestros respectivos blogs. Una entrada inicial muy buena. No me digas que las clases de chino no sirven por que yo ya me imaginaba haciendo negocios en el idioma mandarín.
Suerte en tu estancia, seguiremos el blog. Un abrazo. Agur.
hola diego,
je suis contente d’avoir appris l’espagnol rien que pour pouvoir lire ton blog
je vois que dès l’arrivée t’as rencontrée la nouvelle et l’ancienne chine, ça va etre une découverte intéressante, bon courage!
baci
s.
Hola Dieguito
Me alegra
Hola Dieguito
Me alegra que decidieras iniciar este blog. Sin duda será muy interesante seguir tus aventuras en el otro extremo del mundo. Por aquí se te echa de menos y no puedo dejar de recordar con nostalgia los pequeños viajes que emprendimos juntos durante el máster.
Pues eso, cuídate mucho campeón y no dejes de actualizar el blog.
Buenas Diego, me alegro que por fin escribas lo que venias anunciando.
Debe ser todo espectacular según nos cuentas.
Como en todos los sitios donde habita el humano la lucha por el poder está a la orden del dia. China, un lugar tan poblado, donde quieras o no por su tamaño y por lo que puede llegar a mover, tiene la sartén del mundo cogída por el mango. Lo ocurrido en la sociedad en los ultimos 40 años es fruto del egoismo humano, de la lucha por el poder, el control de masas y el abandono del anonimato de ciertas personas que buscaban más protagonismo.
Lo que me gusta y me asusta de China es el interés que me provoca su grandeza en la historia y como está cambiando todo. Ser ya casi el centro del mundo a pesar de lo que verdaderamente se cuece desde el poder, el control de la población me recuerda a las ideas utópicas de Aldous Huxley reflejadas en su obra “Un mundo feliz” (Brave New World ). En China al igual que en las ideas del inglés se eliminan de cierta manera a la familia, pues la mutilan al menos, no permitiendo más de un descendiente lo que lleva al menosprecio por las mujeres por ser menos fuertes. Desaparecen intelectuales y artistas aunque paradojicamente la misma esposa de Mao era actriz y conspiradora politica de Mao.
Dejando la comparación a un lado, pudiendose escribir tanto desde el analisis a una sociedad que nos llama tanto la atencion y que por otro lado tanto desconocemos te animo a que sigas enriqueciendonos con tu experiencia en China.
Por ultimo, destacar y advertir.
Destacar de nuevo esa grandeza del pais.
Advertir: Si te fijas, los chinos están despertandose, cuando habran los ojos del todo ya no habrá vuelta atrás. ; )
un abrazo!
Un comienzo impresionante. Y como quieres saber más y más y las palabras se deslizan por tu pluma “como las huellas de las gaviotas en la playa”, sigue contando, te seguiremos. Es como un regalo de las diosas.
Muchos besos
Hola J.Diego, soy Telethusa, a veces hago arroces y hablo mucho por teléfono con alguien que está tan cerca que no se explica…. ella me ha enviado tu blog. Te felicito en esta maravillosa oportunidad para experiencia compartida…espero!
Que la disfrutes muchísimo: la experiencia y la China!
Una curiosidad: ¿usó papel el ejecutivo?
Un abrazo muy fuerte…ah! y no me dejes las llaves que no voy!(¡y es que quiero!)
Telethusa
Hola José Diego: ¡Bienvenido a China! Tu entrada en este país de leyendas y cuentos ha sido interesante. Tenemos suerte de tener un corresponsal como tú que nos va a ir contando de primera mano sus experiencias. Hay sobre todo una frase que me ha llamado la atención y es en donde aprecio tu veneno y tu “mal de Montano” particular, que te hará sufrir, como todas las enfermedades, pero también vivir dos veces: “Te apasiona la magia de la escritura”. Has elegido bien el punto de vista: Te hablarás a ti mismo, pero así nos hablarás a todos los que te acompañemos en esta aventura. Definitivamente has entrado en otro país, de magia, de ensueño y de sufrimiento: el país del papel o del “blog”, que es lo mismo. Tú estás en ese mundo limitado, como todos los mundos posibles, incluso el Oriente, y nos has abierto un huequito para poder acceder a él contigo. Gracias y un abrazo.